Sencillamente, brutal.

Llueve. En el límite exacto entre la noche y el día ha comenzado a caer una lluvia densa, persistente y ensimismada. Entre las diversas señales que adornan la carretera existe una redonda, ribeteada de rojo, con un 100 inscrito en negro sobre fondo blanco. Entre las varias señales que adornan la carretera ésta prohibición es singularmente olvidada.

Los conductores se pegan a la parte trasera de los vehículos, adelantan en prohibido, miran con cara de lástima a quienes respetan la señalización, levantan la nariz y ahuecan el ala a ciento sesenta.

A veces, escasas, la carretera adquiere un ritmo inusualmente correcto, la circulación es relajada, correcta, educada; casi parece que nos hemos cambiado de país, que por arte de biribirloque transitamos por una carretera europea. Se señalizan con antelación los adelantamientos, se guarda la distancia de seguridad, nadie se pega a la parte trasera. Al poco, un vehiculo en dirección contraria nos saca del espejismo con una señal cómplice y conocida entre los conductores: un par de flashes de las largas. La traducción es conocida por todos. A pocos kilómetros, en un altillo, la guardia civil con sus motos de colorines vigila.

La conducción en España es violenta, agresiva, y de su evidente peligrosidad dan cuenta las cifras oficiales. En general se piensa que llevar bien un coche es llevarlo "alegre", que las señalizaciones están ahí con el único objeto de recaudar fondos. En general hay accidentes.

Alguien va a tener que tomarse la molestia de reeducar a los españolitos porque a pesar de las nuevas amenazas de retirada de carné por exceso de velocidad, nadie parece darse por aludido y la picaresca sigue funcionando mejor que la cordura. Alguien tiene que decir que conducir deprisa es conducir mal.

Tal vez, en lugar de las medidas sancionadoras que no funcionan, sería más eficaz obligar a los malos conductores a darse una vueltecita al volante por la carretera de un país civilizado, a ver si aprenden algo, o al menos logran darse cuenta de que su conducta es maleducada, peligrosa, insolidaria. Sencillamente, brutal.