Ardían las ramas al ocaso extendiendo sus llamas hasta el cielo.

Las hojas rojas alfombraban el suelo milenario.

Era otoño y aún no habías vuelto.

 

   

 

Los pájaros metálicos vigilan nuestro sueño

vibran los cristales en su vuelo.

La nieve silenciosa cae constante, como la espera.

Es invierno y aún no has vuelto.

       

Florecerán las orquídeas azuladas.

Abrirán los soles los caminos, las flores, los senderos.

Y será primavera y no habrás vuelto.

 
Poesía