Gazpacho del Gállego.

Para hacer un buen gazpacho lo más importante es conseguir tomates bien maduros y no pasarse con el pepino. Por orden de aparición, las secuencias son las siguientes: tomaremos un rebanada generosa de pan de anteayer que introduciremos en un recipiente con un buen chorro de vinagre y agua..., y aquí empiezan los problemas en el supuesto de que le apetezca hacer el primer plato aguas debajo de Sabiñánigo, en el curso del río Gállego, porque no estará muy claro si se toma un refrigerio o está cogiendo boletos para candidato al saturnismo.

La cosa es grave, no por el "sí" o "no" de la posible contaminación, sino por la inexistencia de información a las poblaciones afectadas. De momento los pescadores de Javierrelatre se han puesto en pié de guerra y han solicitado del Gobierno Aragonés que les informe de una pajolera vez de si se están envenenando, o no, cada vez que se comen una trucha.

Para hacer un buen gazpacho lo más importante es conseguir tomates bien maduros y a ser posible, en el caso de que uno tenga el huerto aguas abajo de Sabiñánigo, comprarlos en la tienda de la esquina en vez de coger los de casa, porque tampoco se sabe si los tomates, pepinos y cebolletas necesarios para nuestra receta de hoy están o no previamente sazonados por enigmáticos vertidos.

Lo más divertido de todo es que mientras que unos no saben lo que comen y beben, a otros no les permiten ni coger una florecilla para regalarle a la novia, que es el caso de los Parques Naturales.

Hasta el momento el asunto del Sabiñánigo contaminado ha servido para que los habitantes de ésta población vivan en el más feliz de los mundos, al margen de avalanchas turísticas, trolebuses de críos en viaje de fin de curso y especulación a mansalva. Pero la cosa durará poco porque ni al más tontaina se le escapa que este pueblecito montañero, con excelentes comunicaciones y alrededores de ensueño, tiene un futuro de primera.

Es probable que el Gállego no esté contaminado, que no exista riesgo para la salud de la poblaciones que beben de sus aguas, comen sus peces y riegan sus huertos lo contrario sería sencillamente perverso, además de un delito-, pero los interesados tienen derecho a saberlo.

La prensa tiene la obligación y el derecho a preguntar. Los responsables tienen la obligación de responder ante la opinión pública, para que en libertad puedan escoger su lugar de residencia. Es un derecho constitucional que se llama "Derecho a la información".

Personalmente haría un gazpacho del modo siguiente: pondría una generosa rebanada de pan de anteayer en agua de Javierrelatre con un chorrito de vinagre, a continuación escogería tres tomates maduros, medio pepino y un cuarto de cebolla fresca, de cualquiera de los huertos que se riegan con el Gállego, lo sazonaría con sal, comino molido y aceite de oliva virgen; a todo ello le aplicaría la batidora hasta conseguir un caldo suave. Lo dejaría enfriar durante media hora y a continuación se lo ofrecería, con una amplia sonrisa, al Presidente aragonés; eso sí con un montón de cámaras delante.